miércoles, 28 de abril de 2010

Crónicas de funciones: Le Nozze di Figaro en el Teatro Euskalduna de Bilbao

El pasado sábado tuve la oportunidad de asistir a la primera de las representaciones que de "Le Nozze di Figaro" presenta la ABAO en su temporada actual.
Solo le faltó el aroma del azahar a la bellísima producción de Emilio Sagi, muy sevillana en todos los patios y estancias del palacio, y verdaderamente mágica en el jardín del último acto.
Gran altura también en el reparto, en el que destacaron la Susanna de Ainhoa Garmendia y el Conde de Ludovic Tezier, los dos magníficos. También estupendos todos los secundarios: Chausson bordando su papel como siempre, y todos los demás entre lo bueno y lo excelente. La única decepción, para mí, fue María Bayo en el papel de la Condesa, que no tuvo una buena noche. Estuvo bien en los recitativos y los conjuntos, pero en sus dos maravillosas arias no estuvo a la altura: En Porgi amor simplemente no se entendió con López Banzo, y en Dove sono abusó de portamentos en la primera parte, aunque mejoró en la sección rápida.
Tampoco se puede decir que el sábado fuera el día de Eduardo López Banzo al frente de Al Ayre Español: el aragonés estaba tan pendiente de sus músicos que desatendió a sus cantantes, lo que motivó no pocos desajustes, que en algún momento rozaron peligrosamente el caos. La enorme profesionalidad de todos los implicados salvó siempre la situación, pero no pudo evitar transmitir en muchos momentos una sensación de imprecisión rítmica imperdonable en el repertorio mozartiano.
Dado que la del sábado fue la primera representación, y que habrá tres o cuatro más en los próximos días, será interesante comprobar cuando, el próximo 3 de mayo, se presente en el Auditorio de Zaragoza el mismo espectáculo en versión concierto y con el mismo reparto (excepto, qué pena, Carlos Chausson), si para entonces director, orquesta y cantantes, han logrado solucionar esos desajustes que empañaron ligeramente una noche tan mágica como la del sábado pasado, en la que, al salir del Euskalduna, a nadie le hubiera extrañado encontrarse con la Giralda en lugar del Museo Guggenheim.

miércoles, 21 de abril de 2010

Crónicas de funciones: Salomé en el Teatro Real

Se está representando estos días en el Teatro Real de Madrid la ópera de Richard Strauss "Salomé". Lo más interesante de esta nueva producción del Real en colaboración con el Teatro Regio de Turín y el Maggio Musicale Fiorentino es la dirección de Robert Carsen.

El director canadiense, que ha cosechado grandes éxitos en Madrid con sus puestas de "Diálogos de carmelitas" y "Katia Kavanova", se vuelve a apuntar un éxito con la interpretación que hace del drama de Wilde al que puso música Strauss y libreto H. Lachmann. Sitúa la acción en los sótanos acorazados de un casino de Las Vegas. Es allí donde se desarrolla la tragedia de la princesa encaprichada del profeta. La corte de Herodes se convierte en un grupo de degenerados millonarios politoxicómanos donde todo es posible. Entre las ideas más brillantes del director está la pantalla desde donde se controla el casino y que nos permite situar las distintas situaciones de la obra. Impactante también la famosa danza de los velos que Carsen hace que sea una parodia por parte de Salomé de la vida disoluta de su madre Herodias que contempla horrorizada como su hija se convierte en ella misma acosada por sus antiguos amantes. Enmarcada en una perfecta iluminación esta producción podrá gustar o no pero es indudable que tiene detrás un trabajo concienzudo e inteligente.

El Real ha preparado dos repartos. En el primero, que no pudimos ver, toda la crítica y aficionados destacan la memorable interpretación de la gran Nina Stemme. El segundo reparto lo encabeza Annalena Persson que dibuja una princesa obsesionada y bastante madura. Su voz, que no es bella pero sí potente, mostró algún desajuste en los agudos pero siempre transmitió gran fuerza y garra. Estupendo el Jochanaan de Mark S. Doss. Su profeta es monolítico en la forma y perfectamente modulado en la voz, que traspasaba sin problema la orquesta para proyectarse en todo el teatro. Bien en lo musical y en lo actoral el Herodes de Peter Bronder, un excelente cantante. También demostró ser una buena actriz Irina Mishura como Herodías aunque sus prestaciones canoras no estuvieran a pleno rendimiento.

López Cobos fue muy aplaudido y los habituales del Real consideran que es una de sus mejores intervenciones en el foso. Se mostró mucho más suelto en las partes orquestales de la partitura que en el resto de la obra donde estuvo muy atento de sus cantantes para no taparlos. Muy correcta la reforzada Orquesta Sinfónica de Madrid, titular del Teatro.
Hasta el miércoles 28 de abril tienen oportunidad de ver esta excelente obra y pasar una agradable noche operística.

jueves, 8 de abril de 2010

Crónicas de funciones: El Dúo de la Africana (Teatro Principal, Zaragoza)

El día 6 de abril ha tenido lugar en el Teatro Principal de Zaragoza la representación de "El Dúo de La Africana" de la mano de Saga Producciones. Estrenada en el Teatro Apolo de Madrid en 1893, esta zarzuela fue representada en Zaragoza hace un par de temporadas por Ópera Siglo XXI. En sus principales papeles cantaron dos habituales del teatro lírico español: Milagros Martín y Luis Álvarez. En esta producción los papeles masculinos -Giuseppini y Querubini- los han interpretado Guillermo Orozco y Manel Esteve y, el de Antonelli, la soprano María José Martos.
Orozco grabó para el sello alemán El Dúo, dirigiendo la orquesta del Real Jesús López Cobos y la dirección escénica fue de Emilio Sagi; Esteve ha grabado en este año Chapí, en dvd, El Rey que rabió en el Palau valenciano. Ambos tienen, por tanto, recorrido en la zarzuela. Y ambos protagonizaron lo mejor de la noche: el dúo, no de La Africana, sino el duetto Casa mia figlia.Probablemente el mejor dúo que habrá sonado en las tablas del Principal en años. El tenor Orozco, con buena dicción, aunque un poco exagerado en su papel de actor; pero bien en los agudos y en registros intermedios, y peor en los graves. Mejor cantó el barítono Esteve con buena línea melódica. Martos cumplió simplemente en su papel con alguna dificultad en el timbre agudo.

La puesta en escena, según rezaba el pequeño ¿programa?, era convencional, con telones pintados en el año 1940. El coro femenino bien, y especialmente, en su intervención en el Coro de la murmuración. En cambio, las voces masculinas mal y a veces hasta desafinadas. La orquesta muy discreta -no más de treinta- con un viento y metal que tapaba la cuerda, que eran menos de la mitad.
Aunque esta zarzuela cumple sobradamente con la partitura original del maestro Fernández Caballero, y a modo de repetir la producción del Real, se intercalaron piezas musicales en un momento determinado: las audiciones que hace Querubini. Lo mejor, de nuevo de Esteve, cantando acompañado por el piano del escenario una romanza de El Maestro Campanone. Después vino lo peor: un momento de folklore andaluz con baile, Me llaman la Presumida -la soprano taladraba los tímpanos- y La del Soto del parral. Concluyeron las audiciones con lasCanciones babilónicas donde la vaporosa soprano se metió al público en el bolsillo.
Una producción amable, digna pero no acorde con la categoría de esta ciudad.

johnny guitar