Lo mejor de oír un monográfico de Hugo Wolf es el poder apreciar la variedad de registros que trabaja en sus lieder. Encima si es con un ciclo como Spanisches Liederbuch con las dos partes, las canciones religiosas y las profamas, podemos repasar toda una gama de matices: de lo cómico a lo trágico, de lo íntimo al chascarrillo pasando por todo lo espiritual. Si Wolf bebe de la tradición lideística alemana no se le puede negar que la transforma y la lleva en palmitas al S. XX, a Weill, a Berg, a Schoenberg. Muchos de sus lieder "cómicos" suenan a café del Berlín de entreguerras, con ese desgarro, esa fuerza y ese deje canalla tan característico. Se vuelve más schumaniano en sus lieder amorosos pero siempre va un poco más allá que sus antecesores.

Kirchschlager es una señora de los pies a la cabeza (que cuello tan bonito). Empezó floja pero fue mejorando. Se le vió más cantante de ópera, menos de lied, no sé si me explico. Pero aún así, cuando se metió en harina, bordó algunos de los lieder amorosos (maravilloso "Bedeckt mich Blumen" ¿Hay alguna palabra más bonita cantada en alemán que Liebe?). Se atragantó en el primer verso de su lied de la segunda parte, y lo solucionó como una diva. Que maravilla.
Drake es el promotor de este monográfico de Wolf (creo que hace todo su obra lideistica en el Wigmore Hall esta temporada). Le dió al pedal como un poseso pero supo matizar cuando fue preciso y siempre hubo mucha intención en sus dedos. Creo que es el culpable de los excesos de Bostridge porque con su piano le pedía más y más. Pero bueno como fue pocas veces lo perdono :). En general muy bien.
Maravillosa propia de Schumann a dúo, digno de un concierto tan maravilloso.
Fdo. Javier del Olivo
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