jueves, 21 de marzo de 2013

Libros. Zarzuela en Salamanca a comienzos del siglo XX



Los teatros salmantinos del Liceo, Tomás Bretón y el Salón Moderno junto a la orquesta local de la ciudad, son los escenarios donde durante la primera década del siglo XX, actuaron compañías de ópera, zarzuela y de otros géneros líricos.

El autor recoge minuciosamente, tras consultar los archivos Municipal, Provincial, de Nobles y BB.AA. de san Eloy, Biblioteca General Universitaria -todos de Salamanca- más la Biblioteca Nacional, las producciones, los títulos, los cantantes de las compañías que de gira hacia Portugal o a Valladolid hacían una parada de sus tournés. La prensa local recoge asimismo y, se convierte también en eco del acontecer lírico, con minuciosos detalles, la vida lírica de la ciudad del Tormes.

El índice del libro recoge la importancia de los tres teatros, señala pormenorizadamente la relación de compañías, sus componentes, repertorio, estrenos y críticas por orden cronológico, desde 1900 hasta 1910.

Una monografía que viene a completar la escasa bibliografía de la lírica española más allá de Madrid o de Barcelona.



Fitxa tècnica
Compañías de zarzuela y teatro lírico en Salamanca a comienzos del siglo XX
Francisco José Álvarez García
Universidad Pontificia de Salamanca

jueves, 14 de marzo de 2013

Crónicas. Simon Keenlyside en Wigmore Hall



La cita era en Wigmore Hall, la temporada más importante de Europa por lo que a música de cámara respecta, una sala de dimensiones y acústica perfectas que acogía el pasado 9 de marzo el recital de Simon Keenlyside y Malcolm Martineau. En los minutos previos el ambiente en el hall era el de las grandes ocasiones y, sin duda, el recital fue de los que se recordarán durante largo tiempo.

La primera parte estuvo dedicada íntegramente a Hugo Wolf, con cuatro canciones a partir de poemas de Mörike y cinco a partir de poemas de Goethe.  En otros recitales Simon Keenlyside ha mostrado ciertos titubeos en sus primeras canciones, unos minutos de inseguridad hasta hacerse con el escenario; en esta ocasión se mostró muy seguro ya desde la primera canción, Harfenspieler I, y dibujó un arpista desesperanzado que tuvo su continuidad en la segunda canción, Wie sollt ich heiter bleiben, con el mismo arpista como protagonista. También pudimos apreciar ya en estas dos primeras canciones el excelente acompañamiento de Malcolm Martineau, que nos hizo disfrutar de la exigente escritura pianística de Wolf.

La línea melancólica se rompió con Der Rattenfänger, la recreación de Goethe de la leyenda del flautista de Hamelin; disfrutamos de una estupenda interpretación en la que Keenlyside recreó un personaje irónico de aires mefistofélicos, con un punto de agresividad y a pesar de eso (¿o gracias a eso?) irresistible.

Pero si alguna canción de la primera parte merece ser destacada es Prometheus. Una gran canción, exigente vocalmente como pocas en el repertorio, larga y compleja (y aquí insisto de nuevo en la dificultad del acompañamiento de piano), que Keenlyside y Martineau interpretaron con maestría; la furia de Prometeo (¡qué diferentes las versiones de Wolf y Schubert!) llenó la sala y el contraste con la siguiente canción, Der König bei der Krönung, una interpretación bellísima de una canción íntimista, de hecho una plegaria, fue el final perfecto para la primera parte del recital.

Al empezar la segunda parte, dedicada a tres compositores franceses, Ravel, Poulenc y Fauré, poco nos imaginábamos que lo mejor estaba aún por llegar. Tras una desoladora Un grand sommeil noir llegaba el turno de Kaddish, la primera de las Deux mélodies hébraïques de Ravel. Es difícil describir la impresión que causó la oración fúnebre, la profunda emoción que transmitió Keenlyside; quizá pueda dar una idea el hecho de que, tras unos instantes de silencio, los aplausos interrumpieran el bloque de canciones, algo tan inusual como ovacionar un movimiento de una sinfonía antes de que esta acabe. Increíble interpretación.

Tras este momento tan especial vinieron las canciones de Don Quichotte à Dulcinée, tres piezas de ritmo y carácter muy diferentes. Elegancia en la Chanson romanesque, una filigrana de colores y matices en la Chanson épique(la tercera plegaria de la noche) y refinado sentido del humor en la Chanson à boire.

Las cuatro canciones de Francis Poulenc que eligieron los intérpretes no explicaban historias ni describían sentimientos, eran imágenes: el alocado violín de Paganini, la puerta de un hotel en Montparnasse o los cuadros de Jacques Villon. Son canciones que exigen un trabajo minucioso y Keenlyside demostró una vez más que su Poulenc tiene mucha clase, tanto como su Fauré, aunque las dos canciones elegidas (Madrigal de Shylock y Aubade), muy bien cantadas, quedaron un tanto ocultas entre las de Poulenc.

El recital acabó con sentido del humor y dos propinas relajadas, Le paony Le grillon de las Histoires naturelles de Ravel, una muy buena manera de acabar un recital que mantuvo un gran nivel y la conexión con el público de principio a fin, de altísima intensidad; en una palabra, soberbio.




Ficha técnica
Recital de Simon Keenlyside y Malcolm Martineau
Wigmore Hall(Londres), 9 de marzo de 2013

martes, 22 de enero de 2013

Cádiz, de Chueca y Valverde


Cuatro años después de la grabación en el Teatro Auditorio de San Lorenzo de El Escorial, el sello amarillo, Deutsche Grammophon, en colaboración con Caja Madrid edita la zarzuela Cádiz de Federico Chueca y Joaquín Valverde

Estrenada en el madrileño Tearo Apolo el 20 de noviembre de 1886, con libreto de Javier de Burgos, narra el asedio y defensa del pueblo gaditano frente a las tropas francesas de Napoleón en 1812. Es por tanto el pueblo gaditano el protagonista dela zarzuela y de su música. En este sentido, curiosamente, los protagonistas de la misma, Carmen y Fernando, no cantan; no asi los personajes secundarios, verdaderos artífices de las piezas musicales. Están ellos encarnadospor José Bros (El rubio)-, Isabel Rey (Una maja), Ana Ibarra, Carlos Bergasa y Luis Álvarez. Todos ellos recrean magistralmente la música de Chueca y de Valverde, dirigidos por Víctor Pablo Pérez al frente de la Orquesta Sinfónca de Galicia y el Coro de la Comunidad de Madrid, dirigido aquí por Jordi Casas. Buen pulso el de Victor Pablo Pérez al frente a una magnífica orquesta. Y en conjunto una música inspiradísima, popular, donde el tango, el pasodoble, las marchas militares y, especialmente la jota enmarcan las acciones narrativas, en dos actos, de esta zarzuela que triunfó y arrasó en el día de su estreno. De los once números de que consta esta pieza del género chico, el final con las jotas y, sobre todo la famosa "Marcha de Cádiz" han dejado constancia de la pervivencia de la misma. Buena intepetación de Bros, Bergasa y Álvarez sin olvidarnos de los números cómicos y corales. Se impone así, gracias a esta grabación, la necesidad de nuevas versiones y de un mayor compromiso para seguir grabando, con calidad, el género lírico español.


Ficha técnica
Cádiz(Chueca) - Deutsche Grammophon
Dirección musical: Víctor Pablo Pérez
Intérpretes:José Bros, Isabel Rey, Ana Ibarra, Carlos Bergasa y Luis Álvarez.
Orquesta Sinfónica de Galicia y Coro de la Comunidad de Madrid